Cómo alargar la vida de nuestro planeta

Hoy en día necesitamos alrededor de 1,7 planetas para proporcionar los recursos que consumimos anualmente. Es decir, cada año, tomamos más de lo que nuestro planeta es capaz de reponer. La Tierra está en números rojos y sus reservas se están agotando. Según datos de las Naciones Unidas, al ritmo actual de producción y consumo, necesitaremos casi 3 planetas en 2050.

Los modelos y estilos de vida actuales ejercen una fuerte presión sobre nuestro capital natural. El crecimiento poblacional, así como el crecimiento exponencial de la demanda, han exigido a la humanidad explotar nuestros recursos naturales como si fuesen ilimitados. Y un modelo de explotación ilimitada, en un planeta de recursos limitados, no es sostenible. 

Además de sobreexplotar nuestros recursos naturales, el ser humano viene manufacturando productos que, en muchos casos, terminan siendo desechados, sin llegar a ser reciclados o reutilizados durante todo su ciclo de vida. Es decir, estamos sacando todo lo que podemos de la Tierra, sin darle tiempo a que se recupere, sin devolverle nada de lo que hemos tomado prestado, y tirando toda nuestra basura sobre ella. 

Y, por el momento, solo conocemos una Tierra. ¿Qué vamos a hacer cuando ya no pueda dar más de sí? 

Donald trump gesticula de forma dubitativa ante una pregunta.

Confiemos en no llegar hasta ese punto. Pero, para ello, debemos ponernos manos a la obra.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN ACTUAL?

El crecimiento de la población, así como la rápida urbanización, traerá consigo un incremento de la demanda de bienes y servicios. Siguiendo el modelo actual de producción esto se traducirá, no solo en una menor disponibilidad de recursos (en un planeta que ya está en déficit), sino también en un incremento significativo de los residuos. Según datos del banco mundial, actualmente ya se generan 2000 millones de toneladas de residuos sólidos municipales al año (cifras en aumento). Y estas cifras no parecen nada si le sumamos los residuos producidos por los sectores de la minería y la construcción.

En España generamos alrededor de 440 kg de residuos por persona al año. De los cuales, solo un 30% es reciclado o compostado

Esto se debe, en gran medida, a nuestro sistema (global) predominante de producción y consumo lineal. 

Ilustración simplificada de la economía lineal. Fuente: European Parlamentary Research Service (EPRS)

Ilustración simplificada de la economía lineal. Fuente: European Parlamentary Research Service (EPRS)

Uno de los casos más sonados recientemente es el de la elevadísima cantidad de desechos plásticos que generamos los seres humanos. Según datos del informe “What a Waste 2.0”, en 2016 se generaron 240 millones de toneladas de desechos plásticos. Lo equivalente a 24 billones de botellas de plástico. ¡3 veces más botellas que toda la población humana!  Y esto fue tan solo el 12% de los residuos totales generados… 

Es conocido, además, que una gran parte de los plásticos que desechamos terminan en nuestros océanos, perjudicando gravemente sus ecosistemas. Según el informe “una trampa de plástico”, publicado por la WWF, en el mar Mediterráneo, la ingesta de microplásticos amenaza hasta 134 especies. Además, los plásticos más grandes son capaces de dañar, o asfixiar, a algunas especies como las tortugas marinas. Y es que, el mar Mediterráneo, es uno de los más afectados a nivel global, acumulando solo un 1% del agua mundial, pero un 7% de los microplásticos globales. 

Además, se ha demostrado que el problema ha trascendido a la salud humana, donde terminamos ingiriendo los microplásticos a través del consumo de peces que los tienen presentes en su organismo, debido a la ingesta que realizan a lo largo de sus vidas (Romeo T. et al, 2015, First evidence of presence of plastic debris in stomach of large pelagic fish in the Mediterranean Sea).

Isla de plástico en el Pacífico. Superficie estimada de 1.6 millones de km2

Isla de plástico en el Pacífico. Superficie estimada de 1.6 millones de km2 .

¡ECONOMÍA CIRCULAR AL RESCATE!

El concepto de economía circular empezó a sonar hace más de 20 años. Actualmente, es un modelo ampliamente aceptado para sustituir al actual modelo de producción y consumo lineal. No solo empresas, si no muchos países enteros trabajan para convertir su economía nacional a este sistema. En Europa se están realizando especiales esfuerzos.   

En 2015, la Comisión Europea adoptó un plan para la transición hacia una economía circular en las que se adoptaron medidas importantes para reducir residuos e incrementar el reciclaje y la reutilización. Además, el parlamento europeo ha aprobado recientemente la prohibición de plásticos de un solo uso para 2021. 

Un momento. Cuéntame primero de qué va la economía circular

La economía circular consiste en juntar el final del ciclo de vida de un bien, con el principio del mismo. De tal forma que consigamos construir un sistema de producción y consumo circular, en el que no se generan desechos (o se minimizan al máximo), y en el que reduzcamos la necesidad y cantidad de explotación de nuestros recursos naturales.

Diagrama ilustrativo sobre el sistema de economía circular.

Diagrama ilustrativo sobre el sistema de economía circular.

A pequeña escala, la economía circular puede ser fácilmente aplicable. ¿Quién no ha convertido alguna vez su vieja camiseta en un trapo para limpiar el polvo de casa?

Pero cuando hablamos de una economía circular de gran escala, capaz de realizar cambios significativos, entonces las cosas se complican. Son muchos los agentes que intervienen en los procesos de producción y consumo, y todos y cada uno de ellos tienen que trabajar en cooperativo y en coordinación para lograr que el sistema funcione. No es tarea fácil. Sobre todo cuando el principio de nuestra cadena puede estar en la otra parte del mundo, y puede que ni siquiera la conozcamos. 

Y es que, esto, es de vital importancia ya que los productos y sus materiales deben estar estratégicamente diseñados desde un principio para poder ser aptos en un sistema de economía circular. Los plásticos de un solo uso son un claro ejemplo de un material que no está preparado y, por tanto, que no es apto para un sistema circular. La Unión Europea se ha dado cuenta de ello.

Por otro lado, la innovación en el diseño y creación de materiales como el polipropileno son esenciales para garantizar el éxito de una economía circular sostenible, no solo medioambientalmente, sino también desde el punto de vista económico y social (garantizando la salud de las personas). 

El polipropileno es un material diseñado para funcionar perfectamente en un sistema de economía circular:

  • Es un material 100% reciclable y reutilizable.
  • Es apto para un elevado número de usos y aplicaciones. 
  • Su coste de producción es bajo.
  • Es capaz de soportar altas y bajas temperaturas sin sufrir degradación material.
  • No desprende residuos tóxicos con su uso, haciéndolo especialmente apto para estar en contacto con alimentos. 

Pero, para que estos materiales funcionen dentro de un sistema circular, el resto de agentes intervinientes también deben participar y estar coordinados: las personas deben cumplir su parte reutilizando siempre que se pueda y reciclando en los contenedores apropiados; deben existir sistemas y metodologías de separación y reciclaje efectivos para que estos materiales no terminen en vertederos (cuando todavía podrían tener más vidas); deben realizarse acuerdos con grandes empresas productoras para la reventa de materiales a menor coste…etc. 

Dame un resumen de las ventajas de la economía circular
  • Reduce residuos y desechos. 
  • Reduce y optimiza la explotación de recursos.
  • Mejora los resultados económicos de las empresas.
  • Reduce el impacto ambiental.
  • Reduce el uso de energía. 
  • Genera nuevos empleos y nuevos sectores económicos.
  • Reduce emisiones de gases de efecto invernadero y, con ello, reduce el impacto sobre el cambio climático.

Jordan Schlansky entusiasmado.

¿CÓMO ESTAMOS APORTANDO DESDE KCARROT?

En KCARROT hemos asumido, e interiorizado en nuestro plan empresarial, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 12: producción y consumo responsable.

Imagen del ODS 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

Todos nuestros envases son 100% reutilizables y reciclables, contribuyendo al sistema de economía circular. Además, los envases cumplen lo establecido en el Reglamento CE 1935/2004 y el Reglamento (UE) Nº 10/2011 sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos, y nuestro proveedor cumple la Ley 11/1997 sobre Envases y Residuos de envases, que tiene por objeto prevenir y reducir el impacto sobre el medio ambiente de los envases.

Asimismo, medimos y reportamos mensualmente el uso de materiales que ponemos en circulación con el fin de elaborar estrategias de reducción, reutilización y reciclado. Siguiendo las recomendaciones del GRI standard de sostenibilidad, priorizamos, también, la compra de materiales reciclados y reutilizables. 

Pero queremos, y debemos, ir aún más lejos. Desde el inicio de nuestra actividad hemos estado trabajando en varias pruebas de concepto que nos permitan crear un sistema circular de nuestros envases. Hemos comenzado con pequeñas pruebas prometedoras a nivel local, y aspiramos a poder escalar el proceso a toda nuestra actividad en un futuro próximo. 

¡Te mantendremos informados de nuestros avances! Y si quieres estar seguro de no perderte nada, síguenos en el diario sostenible de KCARROT 😉 

Un saludo grande. 

Nos vemos por aquí 🙂

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